Friday, March 23, 2007

Braulio Arenas


El lobo


He aquí el mundo de estos extraños seres, y cuya presencia nos parece tan real como si se tratara de los elefantes y las nereidas que vemos todos los días.

Hasta creemos que ellos podrían protagonizar un suelto de prensa: "Ayer, al mediodía, el señor A. P. L. se dirigía a su domicilio sin que nada hiciera prever..."

Sin embargo, cuidado, no todo es tan sencillo. Si alguien hubiera reparado atentamente en dicho señor A. P. L., habría visto una mancha de sangre en su espalda, sangre que humedecía su camisa y su chaqueta, y le habría escuchado respirar con el estertor del lobo malherido.

Si se hubiera reparado atentamente en él (atentamente, decimos, pues la mancha de sangre era apenas visible), todo el mundo se habría tranquilizado pensando: "Es un lobo". Pero todo el mundo se hubiera equivocado.


De Memorándum Mandrágora (1985)

Braulio Arenas



Convivencia


Los lobos, que tendrían una actuación tan destacada en la película muda (El milagro de los lobos, 1924), reposaban, entre filmación y filmación, junto a las gallinas, maquilladas ya para la escena de la granja.

A la verdad, no se trataba de andarse comiendo los unos a los otros, sino de participar cada cual en la lucha por la vida, ganándose unos dólares, que nunca sobraban, haciendo papeles de animales extras en el cine.


De Memorándum Mandrágora (1985)

Braulio Arenas

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