Friday, November 17, 2006

Discotheque-1º parte

Les amants



6 de julio


"Quizás yo no sea tu hombre ideal, ni tú mi mujer, pero igual, engánchate conmigo"

A. Calamaro.



1.


Ella: Yo no soy celosa


Él: Yo tampoco.


2.


Él: No me gusta dormir solo.


Ella: Yo me quedo contigo esta noche.


Él: Antes dame un beso.


Ella: Sólo la mitad de uno.



3.


Él: ¿Acaso dormimos juntos que no me saludas? Ah...sí, dormimos juntos.


Ella: ... (Él no existe, no existe, no puede existir para mí)













"Y si esta noche quieres ir a bailar, vete poniendo el disfraz de pecadora"

Radio Futura- Versión Calamaro


1.


Ella: Llévame a cenar.


Él: Tengo sueño. Vamos a la cama.


Ella: Está bien...


(Él salta infantilmente sobre la cama, se saca toda la ropa y se acuesta mirando al techo)


Ella: Me compré ropa interior ¿Te gusta?


Él (aún mirando al techo): Se va a ver linda en el suelo. Sácatela y ven a la cama.

(Ella lo hace y se acuesta a su lado)


Ella: Tenías razón.


Él: ¿Sobre qué?


Ella: No pones atención a lo visible.




2.


(A la mitad de la noche)


Él (despertándose sobresaltado): Abrázame, abrázame, tengo susto.


Ella: Ven.


Él: Me da miedo la oscuridad.


Ella: Estoy contigo, no te pasará nada.


Él: Me da miedo mirar a los ojos de mi padre y leerle un poema. Mirar sus ojos y que ellos me hablen diciéndome fracasado. Me da miedo que me odies tanto como que me ames demasiado.


Ella (abrazándolo): Duerme, yo estaré cuidando tu sueño.



3.


Ella: No pensarás que te creí el espectáculo de anoche.


Él (mirándola al borde del sarcasmo): Pensé que podíamos confiar en el otro.


Ella: Sí, claro que podemos, mi amor.


(Portazo y salida)



























"Dicen que yo no soy tu hombre ideal, mientras hojeas con soltura una revista. Y me pregunto si tendrás una pista o alguna foto de tu tal para cual"

Radio Futura- Versión Calamaro



Él toca el timbre. Ella no responde. Entonces se sienta apoyado en la puerta y comienza a cantar I've got you under my skin. La puerta se abre.


Ella: Si sigues aullando así, mis vecinos me harán echar.


Él: Antes te gustaba que te cantara.


Ella: Antes.


Él: Sabía que estabas.


(Entra y encuentra una caja con sus cosas)


Él: Oyeeee, ¿por qué está eso ahí?


Ella: Tus cds no me gustan y ocupan el espacio de los míos. Detesto tus libros del siglo I, pesan mucho y además siempre tienen polvo. Y estoy cansada de estar cuidando que mis gatos no se coman tus GI-Joe.


Él: Ok, ok, me llevo todo.


Ella: No quiero que vuelvas más.


Él: ¿Por qué?


Ella: Diciembre no es época de sarcasmos.


(Él toma sus GI-Joe, se los lleva, y deja el resto en la caja)







"You think that I'm strong, you're wrong, you're wrong"

R. Williams



Él toma el teléfono, marca tres números, mira hacia la ventana y se arrepiente.


Ella cambia de lugar los muebles, conversa con sus gatos e intenta continuar ese diario que se estancó en algún segundo de su vida.


Ella: Cabrón, cabrón, ¿por qué no me llamas? Se supone que me tienes que pedir disculpas por todo, por todo lo que has hecho y dejado de hacer en estos meses. Eres capaz de dar vuelta el mundo por estar conmigo, de escribirme poemas de amor y lanzarte sobre mí como un perro en celo, pero no me llamas, pendejo de mierda.





"Yo te prometí hacer deporte, pero era una mentira para robarte un tal vez"

A. Calamaro.



Él, afuera de su casa, desliza un papel arrugado bajo la puerta y se va corriendo como un niño. Ella duerme, no lo escucha y aquel papel queda estático hasta que el destino y las mascotas lo decidan.


"Mi mundo va cuesta arriba, así como los puentes de los castillos medievales, esos que aparecen en los libros que te niegas a leer porque te aburren.


Me corté el pelo, combina con lo breve de mi sonrisa y con la camisa que te gusta ¿Sabes? un día de estos el clima me ahogará, me ahogará y tú no vas a estar ahí para verlo, porque yo sé que te gustaría presenciar algo así, te conozco lo suficientemente morbosa para saber que te fascinaría la idea.


He pensado que voy a inscribirme en un gimnasio, quiero cambiar mi vida, levantarme antes de las 9 de la mañana e intentar eliminar esta panza, fruto de tardes de poesía y cerveza, que quizás no te gusta. Voy a ir a terapia, sí, promesa. Entonces tú irías a dejarme como cuando mi mamá me iba a dejar al colegio. Y yo me pondría a llorar tal como lo hacía hace 18 años para que no te fueras y me dejaras ahí, solo, rodeado de gente que no conozco. A ti te daría pena y me llevarías a tu casa, me comprarías chocolate y jamás volverías a mencionar esa idea de la sicología.


Recuerda cuidar al conejo de los gatos"






"Te presté un corazón loco, que se dobla con el viento y se rompe"

A. Calamaro.



1.


Ella no cede ni un milímetro, está cansada de hacerlo. Leyó 5 veces la carta. En desorden, a oscuras, al revés, sentada al borde del balcón y desnuda encima del papel.


Quiso grabársela en la piel e imaginar que él, en una de esas noches en que aprende a decir y hacer cosas lindas, se lo había escrito.


Ella: Le doy 3 días, sólo 3 días para que se aparezca y me convenza, ni uno más. ¿Qué se cree? ¿Que yo funciono con cartitas? -dijo mientras intentaba traspasar las letras del papel a su vientre.



2.



Día uno


Ella: Debe pensar que lo voy a llamar. Que lo haré para agradecerle que haya dejado de creerse el centro del universo una vez en su perra vida y me haya recordado.


Día dos

Ella: Voy a salir. Me va a llamar y no me encontrará. Apago el celular y quedo lejos de su alcance. Apuesto lo que sea que lo encontraré sentado en mi puerta cuando regrese. Le desespera no tener el control.



Día tres

Ella: Pendejo imbécil. ¿Dónde estará? Seguro ya se buscó a otra a quien escribirle poesía barata. Se cree irresistible con su colección de putos libros antiguos y su costumbre de usar palabras raras en las conversaciones. Pero nadie sabe que le da gripe 15 veces al año, que no se ha sacado las amígdalas porque le da miedo, que le gusta despertarse a las horas más locas para subirse encima mío, y que en ese instante pierde toda la retórica cotidiana que usó para enamorarme, y sólo se limita a gemir monosílabos poco coherentes que lo hacen ver ridículo, pero adorable.



3.


Él: ¿Por qué no ha venido a buscarme? Dice que soy todo lo que quiere en la vida, aunque cuando se enoja me dice que soy un enfermo. Cuando la abrazo, soy lindo, pero si no le quiero dar besos, soy un pendejo caprichoso. Me considera hermoso cuando le escribo poemas, pero si critico los suyos, me falta demasiado pelo en el pecho para parecer un hombre grande. Dice que me ama la mayoría de las veces, pero cuando la hago enfurecer, siento que maquina la mejor forma de odiarme.

Se demora mucho en venir.










"Te desconfié
cuando te hice el poema, preciosa,
nena, te desconfié"

F. Paéz.




1.



Ella toma el teléfono y marca. Al otro lado nadie responde.


Ella: Maldito puto. Odio que no me conteste el teléfono, odio que siempre lo use en silencio o que lo lance abajo de la cama para ponerse a dormir.


Marca nuevamente.


Él: Habla el invierno de nuestro descontento.


Ella: Hola.


Él: En este momento no me encuentro, pero puede dejar un mensaje explayándose sobre lo que piensa acerca del concepto de Retombeé.


Ella: Sé que estás ahí, tú no tienes contestadora. Deja de copiar guiones de películas.


Él: Hola.


Ella: ¿Dónde has estado?


Él: Acá.


Ella: Escríbeme un poema.




2.


Ella: Hola, entra.


Él: Cambiaste los muebles de lugar otra vez, eres peor que mi madre.


Ella: No me gustó como habían quedado antes.


Dos gatos se pasean alrededor de un sofá.


Él: ¿Aún no los regalas?


Ella: Idiota, no me voy a deshacer de mis gatos sólo porque a ti no te gustan.


Él: Deberías.


Ella: Mátate.


Él: Mátame.



3.


Él: Cásate conmigo.


Ella: No se vale si me lo pides en la cama tocando mi sexo.


Él sale de la cama.


Él: Casémonos.


Ella: Estás loco. ¿Por qué te quieres casar conmigo?


Él: Porque te verías muy linda con traje de novia. Además me gusta como cocinas.


Ella: Sabes que soy un desastre cocinando.


Él: Entonces no estás interesada.


Ella: Interesada no es una palabra muy romántica, pero sí, me gustaría.


Él: No soy romántico.


Ella: Cuando lo seas, nos casamos.






"No sé qué hacer
yo las pelis de cowboys
y vos leyendo Emily Brontë"

F. Paéz.



1.



Ella: ¿Puedes bajar el volumen de la televisión? Intento leer.


Él: ¿A Coelho? ¿Necesitas silencio para leer a Coelho?


Ella: Lo siento, pero Virgilio aún no me logra excitar.


Él: Pero Coelho...


Ella se levanta, le apaga el televisor, hace volar el libro en medio de la sala y se va.



2.

Él: Hice la cena.



Ella: No tengo hambre, voy a acostarme. Si te vas a quedar, duerme en el sofá, no tengo ganas de compartir espacio en mi cama.



Él: Mejor. Siempre tienes pesadillas y me despiertas.



Ella: No te sorprendas si alguien trata de ahogarte con la almohada en la noche.



Él: Me voy a mi casa, me espera Madame Bovary, quien me trata mucho mejor que tú.



Ella: Madame Bovary no te tiene que aguantar todos los días.



Él: Cierto, pobre Coelho.




3.




Él: Te traje un regalo.



Ella: ¿Qué es?



Él: Un libro.



Ella: Si es de algún romano o griego, lo lanzo por el balcón.



Él: Emily Brontë.



Ella: ¿"Cumbres borrascosas"?



Él: Se lo robé a mi abuela.



Ella: ¿No va en contra de tus principios?



Él: ¿Robar?



Ella: No, novelas que han sido criticadas por la Academia.



Él: Pero a mi abuela le gusta.



Ella: No debiste robársela.



Él: No debí dejarte dormir sola, anoche.



Ella: ¿Acaso Madame Bovary te maltrató?



Él: Menos que tú, por eso te extrañé.










"Yo te entiendo bien,
es como hablarle a la pared
y tú podrías darme fe"

F. Paéz.



1.



Ella: ¿Hoy no vas a jugar fútbol?



Él: No, voy los jueves.



Ella: ¿Hoy no sales con tus amigos?



Él: No, no quiero.



Ella: Deberías ir.



Él: Afuera, malo. En casa, bueno.



Ella: ¿Qué te pasa? ¿No fue una premisa para estar juntos eso de 'me tienes que dejar salir con mis amigos'?



Él: Si no tienes ganas de que esté acá sólo tienes que decirme.



Ella: No es eso y lo sabes. No entiendo tu cambio.



Él: Yo tampoco, pero me gusta acá. Tu sofá es muy cómodo y tu televisor se ve mejor que el mío.



Ella: Si es por eso, llévatelos y ve a tu casa.



Él: Quiero vivir contigo.



2.



Ella: No vas a llenar mi casa con tus libros, te lo advierto. ¿Y todos esos papeles sueltos? ¿Qué son?



Él: Mis poemas.



Ella: Yo pensé que los escribías en un cuaderno.



Él: Sí, pero le arranco las hojas.



Ella: Se te van a perder o el conejo se los comerá.



Él: Cosa mía.



Ella: ¿Qué mierda es esooo?



Él: Mis letras tridimensionales de papel.



Ella: Son gigantes, ¿por qué no las tiraste?



Él: Me demoré tres noches en hacerlas, además es un recuerdo de cuando estudiaba Diseño gráfico.



Ella: Podrías haberles sacado una foto.



Él: Se van a ver bonitas donde están tus muñecas.



Ella: No pensarás poner esas letras horribles en la habitación donde están mis muñecas.



Él: Cierto, ahí van los GI-Joe.



Ella: Mejor dame un beso, es cierto lo que dicen, callado te ves más lindo.



3.



Él: Tu cama se veía más grande.



Ella: Pero si no es la primera vez que la compartimos, ya sabías como era.



Él: Está más pequeña.



Ella: O tú más grande.



Él: No soy yo, es mi corazón.




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