Saturday, October 07, 2006

No voy a ser yo- Kevin Johansen



5 de junio 2006


El que se quede sin dar el paso, no voy a ser yo.
Quien se canse de tus abrazos, no voy a ser yo.
No voy a ser yo, no voy a ser yo.
Tengo tiempo y tengo paciencia, y sobre todo
te tengo dentro de mi existencia de cualquier modo,
y aunque falte tal vez bastante, no voy a ser yo.

El que se canse antes, no voy a ser yo.


Hay gente que no debería enamorarse.
Algunos no deberíamos dar el sí.
Yo no veo otra salida, no quiero pasar la vida
sin que la vida pase a través de mí...


Quien se esconda de lo que siente, no voy a ser yo.
No voy a pisar el freno, no voy a ser yo.
El que se ande con más o menos, no voy a ser yo.

Hay gente que no debería involucrarse
con cosas que luego no pueden manejar.
Yo no veo otra salida, no quiero pasar la vida,
pisando una piedra y volviéndola a pisar...


Si querés un Principe Azulado, no voy a ser yo.
Si querés un ´Bangundangunladu´, no voy a ser yo...

Kevin Johansen






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En paro- 2 de junio 2006


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Friday, October 06, 2006

Airport



20 de mayo 2006



He levitado demasiado tiempo.

Las sogas se cortaron,
el aire, canal denso y muerto,
juega, entonces, ahorcándome a turnos.
Cierro los ojos y no miro el reloj:
el tiempo siempre perturbó mis sentidos,
pero la hora del amor se demora en venir
o terminó antes de lo esperado.

Ha sido simple hacerme sonreír.
Acomodar un revólver entre mi pecho
y mi sien.
Esperar lo imposible que trae el dolor.
Soy el mismo animal
del principio


y es tan fácil cortarme las alas,
porque mi complejidad
no es otra cosa
que esta levitación constante.


Soy Ícaro rozando el sol.

Me torturo encima de una mujer,
enfermo de miedo,
dejo huellas de mi semen triste
sobre su cuerpo.
Y ella me ama,a veces,
aunque la infecte de ira y desesperanza.


Yo, el emblemático adolorido,
montado en un místico avión,
levito sobre esta ciudad falsa,
falsa y absurda,
en busca del aeropuerto de la memoria.

Wednesday, September 27, 2006

Con una pena de muerte- Ismael Serrano



Con una pena de muerte
maldigo injustamente a los que antes compartieron
contigo los delirios de la carne.
Y se hace tarde,
y hay quien nos dice que debiéramos mirar
más el reloj.
El amor entre tú y yo
es a veces
como el silencio, y al nombrarlo se rompe.
Noche tras noche
me hago adicto a tus ritmos,
tus sonidos, tus sabores.
Cargados de buenas intenciones
nos empapamos de urbanidad,
vendimiando en las aceras
alguna que otra hermosa amistad.
Y yo vigilo tu sonrisa mientras tomas un té
en un café del centro.
Mar adentro mientras, las sirenas cantan.
Hay quien se tapa los oídos,
quien se ata al mástil de proa.
Tú y yo dejamos
que nos seduzcan con su canto.
Nos estrellamos
contra las rocas.

Planeando una huida
por las calles de Madrid
tú me preguntas, mirada dulce,
si me moriría sin ti.
Yo aterrado me escondo en un vaso
cargado de alcohol y te respondo:
"maldita sea, no lo compruebes por favor".
Y te dices fuerte e independiente,
y a veces me pareces débil en mis manos
como un copo de nieve que se deshace,
negándose a confesarse enamorada de mí.
Y sé que no podría estar sin ti,
sé que no podría estar sin ti.
Te dices fuerte e independiente,
y a veces me pareces débil en mis manos
como un ligero copo de nieve que se deshace,
negándose a confesarse enamorada de mí.
Y sé que no podría estar sin ti,
sé que no podría estar sin ti.



Ismael Serrano



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Capítulo 20- Rayuela (fragmento)



22 de abril 2006



-Te tengo tanta lástima, Horacio.

-Ah, eso no. Despacito, ahí.

-Vos sabés que yo a veces veo. Veo tan claro. Pensar que hace una hora se me ocurrió que lo mejor era ir a tirarme al río.

-La desconocida del Sena... Pero si vos nadás como un cisne.

-Te tengo lástima -insistió la Maga-. Ahora me doy cuenta. La noche que nos encontramos detrás de Notre-Dame también vi que... Pero no lo quise creer. Llevabas una camisa azul tan preciosa. Fue la primera vez que fuimos juntos a un hotel, ¿verdad?

-No, pero es igual. Y vos me enseñaste a hablar en glíglico.

-Si te dijera que todo eso lo hice por lástima.

-Veamos -dijo Oliveira, mirándola sobresaltado.

-Esa noche vos corrías peligro. Se veía, era como una sirena a lo lejos... no se puede explicar.

-Mis peligros son sólo metafísicos -dijo Oliveira-. Créeme, a mí no me van a sacar del agua con ganchos. Reventaré de una oclusión intestinal, de la gripe asiática o de un Peugeot 403.

-No sé -dijo la Maga-. Yo pienso a veces en matarme pero veo que no lo voy a hacer. No creas que es solamente por Rocamadour, antes de él era lo mismo. La idea de matarme me hace siempre bien. Pero vos, que no lo pensás... ¿Por qué decís: peligros metafísicos? También hay ríos metafísicos, Horacio. Vos te vas a tirar a uno de esos ríos.

-A lo mejor -dijo Oliveira- eso es el Tao.

-A mí me pareció que yo podía protegerte. No digas nada. En seguida me di cuenta de que no me necesitabas. Hacíamos el amor como dos músicos que se juntan para tocar sonatas.

-Precioso, lo que decís

-Era así, el piano iba por su lado y el violín por el suyo y de eso salía la sonata, pero ya ves, en el fondo no nos encontrábamos. Me di cuenta en seguida, Horacio, pero las sonatas eran tan hermosas.

Rayuela- Julio Cortázar



Sobre decapitaciones




20 de abril 2006


Me revuelco en tu felicidad
de observar cabezas
caer
a la interperie absoluta,

en medio del asfalto
cantando un golpe seco
sobre sus costillas grises.
Mirar cómo se enredan

entre tus pies,
esos mudos cuellos,
amnésicamente entregados
a no alcanzar

tus lágrimas,


las cruces oscuras de rebelión,

posesiones invisibles,

a ti, mujer que se levanta entre los muertos,
herida en tu sexo transparente

y tanteando,

como una gata, el camino final.

Lamiéndote el rumor de cuerpo insomne
que te consume extranjera de olvido.

Tú,

bendita entre todas las hembras,

siembra semillas tristes sobre los párpados
de aquellos decapitados de tu vida.


Sunday, September 24, 2006

Le rue des cascades


13 de abril 2006




6.

Ya desciende el tiempo fértil
sobre los ojos.
No es tu cristal negro
quien me detiene,
sólo quédome a extender la noche.


7.

Si la simpleza te carga de pudores,
conviértela en viento limpio,
virgen y rupturista,
transfórmala en carreteras
marcadas con piedras
hasta mi boca.


8.


Recuerda alzar tu falda
para burlar cualquier muro
de mi frontera.
Recuérdame vacío,
taciturno y doliente
en espera de colgar poemas
abrazados a tu cintura.


9.


Viólame la noche,
fugaz esclava mía.

No dudes en destruir
mis acorazadas fortalezas,
con tres kilómetros precisos
del dolor que te acontece
cuando desligo mi corazón
de tu lengua.


10.


Se ciegan grandiosas bestias
al mirarte sonreir,
silenciosa mía,
¿dónde propagas la luz
que nace pura en tus entrañas?

¿En qué segundo invitas
a fantasmas
que te besen las caderas?

Háblame a mí.

Soy los labios vivos
que avanzan,
como enfermedad,
hasta tu almohada.