Monday, January 08, 2007

Rayuela- Capítulo 108 (Fragmento)

Fotografía de Cartier- Breson



"-Andá a lo de Pola- dijo la Maga, mirando a la clocharde que se acariciaba con su enamorado debajo del puente-. Fíjate, ahora va a bailar, siempre baila un poco a esta hora.

-Parece un oso.

-Es tan feliz- dijo la Maga juntando una piedrita blanca y mirándola por todos lados.

Horacio le quitó la piedra y la lamió. Tenía gusto a sal y a piedra.

- Es mía- dijo la Maga, queriendo recuperarla.

-Sí, pero mirá qué color tiene cuando está conmigo. Conmigo se ilumina.

- Conmigo está más contenta. Dámela, es mía.

Se miraron. Pola.

- Y bueno- dijo Horacio-. Lo mismo da ahora que cualquier otra vez. Sos tan tonta, muchachita, si supieras lo tranquila que podés dormir.

- Dormir sola, vaya la gracia. Ya ves, no lloro. Podés seguir hablando, no voy a llorar. Soy como ella, mirala bailando, mirá, es como la luna, pesa más que una montaña y baila, tiene tanta roña y baila. Es un ejemplo. Dame la piedrita.

- Tomá. Sabés, es tan difícil decirte: te quiero. Tan difícil, ahora.

- Sí, parecería que a mí me das la copia con papel carbónico.

- Estamos hablando como dos águilas- dijo Horacio.

- Es para reírse- dijo la Maga-. Si querés te la presto un momentito, mientras dure el baile de la clocharde.

- Bueno- dijo Horacio, aceptando la piedra y lamiéndola otra vez-. ¿Por qué hay que hablar de Pola? Está enferma y sola, la voy a ver, hacemos el amor todavía, pero basta, no quiero convertirla en palabras, ni siquiera con vos(...)"
"(...) Oliveira se apoderó de la mano de la Maga y le contó atentamente los dedos. Después colocó la piedra sobre la palma, fue doblando los dedos uno a uno, y encima de todo puso un beso. La Maga vio que había cerrado los ojos y parecía como ausente. 'Comediante', pensó enternecida."




Julio Cortázar.

Thursday, January 04, 2007

Adaptación moderna- Monólogo de Calisto (La Celestina)




Esta endemoniada ciudad se vuelve cada día menos respirable. Me acorrala, y yo en medio dejándome aplastar, planeando esconderme en un rincón de asfalto donde volverá a encontrarme sin duda. Hace días que aquí el clima está húmedo, caluroso, asfixiante como un circuito místico que ahorca o se desploma sobre las calles, sobre las casas, sobre mí.

Estoy sentado en medio de la noche, las putas se pasean frente a la puerta, pero yo tengo una cicatriz que se manifiesta desesperadamente en mí y que no va a cesar hasta que los perros furiosos dejen de ladrar dentro de mi cabeza o asesine la noche frente a sus ojos.

La locura ataca mis sentidos, está durmiéndolos uno a uno hasta arrancarme el corazón. No camino, es este inexplicable sentimiento el que me mueve.Mis amigos comentan a escondidas la procedencia de tanta insanidad, creen que no escucho, que no sé, que tengo atada la conciencia al alma ¿Qué alma? Si un enigma de siete letras la tiene consigo, deshecha entre sus manos que también llevan su nombre: Melibea, Melibea, me asalta nuevamente esa voz en el teléfono, en la puerta de una casa, en la calle, libre de las miradas de tus padres, de la gente, de todo el mundo que sin querer se enreda en esta historia, Melibea, ¿por qué no has podido amarme? ¿Por qué el repentino resplandor nocturno de esta ciudad no se vuelve a mi favor? ¿No es más normal rodearme de mentiras para vencer esta oscuridad de infierno dormido?

Si me miento, es para combatir este insomnio de su ausencia que cae en los hombros.
Si me miento, es una fórmula de esconder la frustración.
Si me miento, es por los abrazos que nos debemos, por el torpe ejercicio de la ternura que sin saber practicamos.
Si me miento, es por todas noches que no pasé ahogado en su pecho silente, que no conoce lo que es el amor.

El amanecer, lejos de ser una tregua de esta herida, no es más que la prolongación de un color ciego que sin sus ojos no lograré descifrar.

La tarde transcurre entre una música irreconocible y los sedantes amontonados en mi garganta, apenas alcanzo a nombrarla. Quiero dormir antes que me atrape la noche, antes que tenga volver a soportar una noche más sin ella. El ruido de los autos en la calle casi hace explotar mis oídos, no quiero mirar, las alturas evocan su rostro en el suelo…ya está oscuro, es inevitable el término del atardecer, las manos de mi madre no lo impedirán, ni el sonido armónico de la verdad, ni el sexo luminoso de una criatura azul o mis venas explotando en orden cósmico encima de su recuerdo.

Ella no va a llegar.

Estoy parado sobre una cornisa que tarde o temprano va a ceder a la fuerza de mi dolor. Hoy, si hay un Dios, debería acordarse de mí.

Tuesday, January 02, 2007

7 poemas de Joaquín Sabina (de Ciento volando de catorce)




XXXV

CUANDO TENGAS FRÍO


Usa mi llave cuando tengas frío,
cuando te deje el cierzo en la estacada,
hazle un corte de mangas al hastío,
ven a verme si estás desencontrada.

No tengo para darte más que huesos
por un tubo y un salmo estilo Apeles
y páginas anémicas de besos
y un cubo de basura con papeles.

Ni me siento culpable de tu lejos,
ni dejo de fruncir los entrecejos
que usurpan de tus ojos la alegría,

si quieres enemigos ya los tienes,
pero si socios buscas ¿cuándo vienes
a repartir conmigo la poesía?



LXXXIII

MALDITOS BENDITOS X



Maldito amor el nuestro si caemos
en la trampa mortal de las parejas,
si queremos querer y desqueremos,
si empezamos el living por las rejas.

Maldito sea el hall de los despachos,
los ángeles dormidos en la rama,
el garrafón del bar de los muchachos,
los gajes de los trajes de la fama.

Malditas sean las pugnas fratricidas
entre el macho y la hembra, resignados
al duelo de juzgados homicidas.

Malditos sean los gritos destemplados,
malditas sean las bocas desabridas,
la justicia de los ajusticiados.


LXXXIV

NI CON COLA



Anochece, deliro, me arrepiento,
desentono, respiro, te apuñalo,
compro tabaco, afirmo, dudo, miento,
exagero, te invento, me acicalo.

Acelero, derrapo, me equivoco,
nado al crowl, hago planes con tu ombligo,
me canso de crecer, me como el coco,
cara o cruz, siete y media, sumo y sigo.


Juego huija, me aprieto las clavijas,
me enfado con el padre de mis hijas,
abuso del derecho al pataleo.

Resbalo, viceverso, carambola,
este verso no pega ni con cola,
me disperso, te olvido, te deseo.


XC

SOCORRO PIDO


Si nos hundimos antes de nadar
no soñarán los peces con anzuelos,
si nos rendimos para no llorar
declarará el amor huelga de celos.


La primavera miente y el verano cruza,
como un tachón, por los cuadernos;
la noche se hará tarde, tan temprano,
que enfermarán de otoño los inviernos.

Cuando se desprometen las promesas,
la infame soledad es un partido
mejor que la peor de las sorpresas.

Si me pides perdón socorro pido,
si te sobra un orgasmo me lo ingresas
en el banco de semen del olvido.




XCl

JUÉGATE LA VIDA



Ultramarino amor, bruja granita,
recién conversa al puente de Triana,
purasangre, tirana, gabachita,
pies dorados con pe de peruana.


Lo peor de lo malo de lo horrible
es la guerra incivil de nuestro ombligo,
lo que no puede ser es imposible,
atrévete a ser tú, ti, te, sinmigo.

Qué chanchullo el encono que no arde,
si quieres olvidarme lo comprendo,
yo también huyo en trenes a medida.


Tierra por medio pon, mañana es tarde
y brinda al sol que tienes aplaudiendo,
pero, si vienes, juégate la vida.


XCIII

PUNTOS SUSPENSIVOS



Lo peor del amor, cuando termina,
son las habitaciones ventiladas,
el solo de pijamas con sordina,
la adrenalina en camas separadas.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman los pájaros del sueño,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole ni dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a galeras los archivos.

Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
cuando, al punto final de los finales,
no le siguen dos puntos suspensivos.



XCVIII

ESTE YA



Este ya no camufla un hasta luego,
esta manga no esconde un quinto as,
este precinto no juega con fuego,
este ciego no mira para atrás.

Este notario avala lo que escribo,
estas vísperas son del que se fue,
ahórrate el acuse de recibo,
esta letra no la protestaré.

A este escándalo huérfano de padre
no voy a consentirle que taladre
un corazón falto de ajonjolí.



Este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
este masoca no llora por ti.

Monday, January 01, 2007

Wednesday, November 22, 2006

Friday, November 17, 2006

Greats expectations





"Sólo te romperá el corazón. Es un hecho. Y aunque te prevenga, aunque te garantice que ella sólo te lastimará, horriblemente, tú la perseguirás....¿No es maravilloso el amor?"

Greats expectations


traducción texto final:

Lo hice/ lo hice/ Soy un gran suceso/ Las vendí todas, todas mis pinturas/ Ya no tendrás que avergonzarte de mí nunca más/ Soy rico/ ¿No era lo que querías?/ ¿No es grandioso?/ ¿Estamos felices, ahora?/ ¿No entiendes que todo lo que hago lo hago por ti? / Que cualquier cosa que pueda ser especial en mí, eres tú...

Discotheque-1º parte

Les amants



6 de julio


"Quizás yo no sea tu hombre ideal, ni tú mi mujer, pero igual, engánchate conmigo"

A. Calamaro.



1.


Ella: Yo no soy celosa


Él: Yo tampoco.


2.


Él: No me gusta dormir solo.


Ella: Yo me quedo contigo esta noche.


Él: Antes dame un beso.


Ella: Sólo la mitad de uno.



3.


Él: ¿Acaso dormimos juntos que no me saludas? Ah...sí, dormimos juntos.


Ella: ... (Él no existe, no existe, no puede existir para mí)













"Y si esta noche quieres ir a bailar, vete poniendo el disfraz de pecadora"

Radio Futura- Versión Calamaro


1.


Ella: Llévame a cenar.


Él: Tengo sueño. Vamos a la cama.


Ella: Está bien...


(Él salta infantilmente sobre la cama, se saca toda la ropa y se acuesta mirando al techo)


Ella: Me compré ropa interior ¿Te gusta?


Él (aún mirando al techo): Se va a ver linda en el suelo. Sácatela y ven a la cama.

(Ella lo hace y se acuesta a su lado)


Ella: Tenías razón.


Él: ¿Sobre qué?


Ella: No pones atención a lo visible.




2.


(A la mitad de la noche)


Él (despertándose sobresaltado): Abrázame, abrázame, tengo susto.


Ella: Ven.


Él: Me da miedo la oscuridad.


Ella: Estoy contigo, no te pasará nada.


Él: Me da miedo mirar a los ojos de mi padre y leerle un poema. Mirar sus ojos y que ellos me hablen diciéndome fracasado. Me da miedo que me odies tanto como que me ames demasiado.


Ella (abrazándolo): Duerme, yo estaré cuidando tu sueño.



3.


Ella: No pensarás que te creí el espectáculo de anoche.


Él (mirándola al borde del sarcasmo): Pensé que podíamos confiar en el otro.


Ella: Sí, claro que podemos, mi amor.


(Portazo y salida)



























"Dicen que yo no soy tu hombre ideal, mientras hojeas con soltura una revista. Y me pregunto si tendrás una pista o alguna foto de tu tal para cual"

Radio Futura- Versión Calamaro



Él toca el timbre. Ella no responde. Entonces se sienta apoyado en la puerta y comienza a cantar I've got you under my skin. La puerta se abre.


Ella: Si sigues aullando así, mis vecinos me harán echar.


Él: Antes te gustaba que te cantara.


Ella: Antes.


Él: Sabía que estabas.


(Entra y encuentra una caja con sus cosas)


Él: Oyeeee, ¿por qué está eso ahí?


Ella: Tus cds no me gustan y ocupan el espacio de los míos. Detesto tus libros del siglo I, pesan mucho y además siempre tienen polvo. Y estoy cansada de estar cuidando que mis gatos no se coman tus GI-Joe.


Él: Ok, ok, me llevo todo.


Ella: No quiero que vuelvas más.


Él: ¿Por qué?


Ella: Diciembre no es época de sarcasmos.


(Él toma sus GI-Joe, se los lleva, y deja el resto en la caja)







"You think that I'm strong, you're wrong, you're wrong"

R. Williams



Él toma el teléfono, marca tres números, mira hacia la ventana y se arrepiente.


Ella cambia de lugar los muebles, conversa con sus gatos e intenta continuar ese diario que se estancó en algún segundo de su vida.


Ella: Cabrón, cabrón, ¿por qué no me llamas? Se supone que me tienes que pedir disculpas por todo, por todo lo que has hecho y dejado de hacer en estos meses. Eres capaz de dar vuelta el mundo por estar conmigo, de escribirme poemas de amor y lanzarte sobre mí como un perro en celo, pero no me llamas, pendejo de mierda.





"Yo te prometí hacer deporte, pero era una mentira para robarte un tal vez"

A. Calamaro.



Él, afuera de su casa, desliza un papel arrugado bajo la puerta y se va corriendo como un niño. Ella duerme, no lo escucha y aquel papel queda estático hasta que el destino y las mascotas lo decidan.


"Mi mundo va cuesta arriba, así como los puentes de los castillos medievales, esos que aparecen en los libros que te niegas a leer porque te aburren.


Me corté el pelo, combina con lo breve de mi sonrisa y con la camisa que te gusta ¿Sabes? un día de estos el clima me ahogará, me ahogará y tú no vas a estar ahí para verlo, porque yo sé que te gustaría presenciar algo así, te conozco lo suficientemente morbosa para saber que te fascinaría la idea.


He pensado que voy a inscribirme en un gimnasio, quiero cambiar mi vida, levantarme antes de las 9 de la mañana e intentar eliminar esta panza, fruto de tardes de poesía y cerveza, que quizás no te gusta. Voy a ir a terapia, sí, promesa. Entonces tú irías a dejarme como cuando mi mamá me iba a dejar al colegio. Y yo me pondría a llorar tal como lo hacía hace 18 años para que no te fueras y me dejaras ahí, solo, rodeado de gente que no conozco. A ti te daría pena y me llevarías a tu casa, me comprarías chocolate y jamás volverías a mencionar esa idea de la sicología.


Recuerda cuidar al conejo de los gatos"






"Te presté un corazón loco, que se dobla con el viento y se rompe"

A. Calamaro.



1.


Ella no cede ni un milímetro, está cansada de hacerlo. Leyó 5 veces la carta. En desorden, a oscuras, al revés, sentada al borde del balcón y desnuda encima del papel.


Quiso grabársela en la piel e imaginar que él, en una de esas noches en que aprende a decir y hacer cosas lindas, se lo había escrito.


Ella: Le doy 3 días, sólo 3 días para que se aparezca y me convenza, ni uno más. ¿Qué se cree? ¿Que yo funciono con cartitas? -dijo mientras intentaba traspasar las letras del papel a su vientre.



2.



Día uno


Ella: Debe pensar que lo voy a llamar. Que lo haré para agradecerle que haya dejado de creerse el centro del universo una vez en su perra vida y me haya recordado.


Día dos

Ella: Voy a salir. Me va a llamar y no me encontrará. Apago el celular y quedo lejos de su alcance. Apuesto lo que sea que lo encontraré sentado en mi puerta cuando regrese. Le desespera no tener el control.



Día tres

Ella: Pendejo imbécil. ¿Dónde estará? Seguro ya se buscó a otra a quien escribirle poesía barata. Se cree irresistible con su colección de putos libros antiguos y su costumbre de usar palabras raras en las conversaciones. Pero nadie sabe que le da gripe 15 veces al año, que no se ha sacado las amígdalas porque le da miedo, que le gusta despertarse a las horas más locas para subirse encima mío, y que en ese instante pierde toda la retórica cotidiana que usó para enamorarme, y sólo se limita a gemir monosílabos poco coherentes que lo hacen ver ridículo, pero adorable.



3.


Él: ¿Por qué no ha venido a buscarme? Dice que soy todo lo que quiere en la vida, aunque cuando se enoja me dice que soy un enfermo. Cuando la abrazo, soy lindo, pero si no le quiero dar besos, soy un pendejo caprichoso. Me considera hermoso cuando le escribo poemas, pero si critico los suyos, me falta demasiado pelo en el pecho para parecer un hombre grande. Dice que me ama la mayoría de las veces, pero cuando la hago enfurecer, siento que maquina la mejor forma de odiarme.

Se demora mucho en venir.










"Te desconfié
cuando te hice el poema, preciosa,
nena, te desconfié"

F. Paéz.




1.



Ella toma el teléfono y marca. Al otro lado nadie responde.


Ella: Maldito puto. Odio que no me conteste el teléfono, odio que siempre lo use en silencio o que lo lance abajo de la cama para ponerse a dormir.


Marca nuevamente.


Él: Habla el invierno de nuestro descontento.


Ella: Hola.


Él: En este momento no me encuentro, pero puede dejar un mensaje explayándose sobre lo que piensa acerca del concepto de Retombeé.


Ella: Sé que estás ahí, tú no tienes contestadora. Deja de copiar guiones de películas.


Él: Hola.


Ella: ¿Dónde has estado?


Él: Acá.


Ella: Escríbeme un poema.




2.


Ella: Hola, entra.


Él: Cambiaste los muebles de lugar otra vez, eres peor que mi madre.


Ella: No me gustó como habían quedado antes.


Dos gatos se pasean alrededor de un sofá.


Él: ¿Aún no los regalas?


Ella: Idiota, no me voy a deshacer de mis gatos sólo porque a ti no te gustan.


Él: Deberías.


Ella: Mátate.


Él: Mátame.



3.


Él: Cásate conmigo.


Ella: No se vale si me lo pides en la cama tocando mi sexo.


Él sale de la cama.


Él: Casémonos.


Ella: Estás loco. ¿Por qué te quieres casar conmigo?


Él: Porque te verías muy linda con traje de novia. Además me gusta como cocinas.


Ella: Sabes que soy un desastre cocinando.


Él: Entonces no estás interesada.


Ella: Interesada no es una palabra muy romántica, pero sí, me gustaría.


Él: No soy romántico.


Ella: Cuando lo seas, nos casamos.






"No sé qué hacer
yo las pelis de cowboys
y vos leyendo Emily Brontë"

F. Paéz.



1.



Ella: ¿Puedes bajar el volumen de la televisión? Intento leer.


Él: ¿A Coelho? ¿Necesitas silencio para leer a Coelho?


Ella: Lo siento, pero Virgilio aún no me logra excitar.


Él: Pero Coelho...


Ella se levanta, le apaga el televisor, hace volar el libro en medio de la sala y se va.



2.

Él: Hice la cena.



Ella: No tengo hambre, voy a acostarme. Si te vas a quedar, duerme en el sofá, no tengo ganas de compartir espacio en mi cama.



Él: Mejor. Siempre tienes pesadillas y me despiertas.



Ella: No te sorprendas si alguien trata de ahogarte con la almohada en la noche.



Él: Me voy a mi casa, me espera Madame Bovary, quien me trata mucho mejor que tú.



Ella: Madame Bovary no te tiene que aguantar todos los días.



Él: Cierto, pobre Coelho.




3.




Él: Te traje un regalo.



Ella: ¿Qué es?



Él: Un libro.



Ella: Si es de algún romano o griego, lo lanzo por el balcón.



Él: Emily Brontë.



Ella: ¿"Cumbres borrascosas"?



Él: Se lo robé a mi abuela.



Ella: ¿No va en contra de tus principios?



Él: ¿Robar?



Ella: No, novelas que han sido criticadas por la Academia.



Él: Pero a mi abuela le gusta.



Ella: No debiste robársela.



Él: No debí dejarte dormir sola, anoche.



Ella: ¿Acaso Madame Bovary te maltrató?



Él: Menos que tú, por eso te extrañé.










"Yo te entiendo bien,
es como hablarle a la pared
y tú podrías darme fe"

F. Paéz.



1.



Ella: ¿Hoy no vas a jugar fútbol?



Él: No, voy los jueves.



Ella: ¿Hoy no sales con tus amigos?



Él: No, no quiero.



Ella: Deberías ir.



Él: Afuera, malo. En casa, bueno.



Ella: ¿Qué te pasa? ¿No fue una premisa para estar juntos eso de 'me tienes que dejar salir con mis amigos'?



Él: Si no tienes ganas de que esté acá sólo tienes que decirme.



Ella: No es eso y lo sabes. No entiendo tu cambio.



Él: Yo tampoco, pero me gusta acá. Tu sofá es muy cómodo y tu televisor se ve mejor que el mío.



Ella: Si es por eso, llévatelos y ve a tu casa.



Él: Quiero vivir contigo.



2.



Ella: No vas a llenar mi casa con tus libros, te lo advierto. ¿Y todos esos papeles sueltos? ¿Qué son?



Él: Mis poemas.



Ella: Yo pensé que los escribías en un cuaderno.



Él: Sí, pero le arranco las hojas.



Ella: Se te van a perder o el conejo se los comerá.



Él: Cosa mía.



Ella: ¿Qué mierda es esooo?



Él: Mis letras tridimensionales de papel.



Ella: Son gigantes, ¿por qué no las tiraste?



Él: Me demoré tres noches en hacerlas, además es un recuerdo de cuando estudiaba Diseño gráfico.



Ella: Podrías haberles sacado una foto.



Él: Se van a ver bonitas donde están tus muñecas.



Ella: No pensarás poner esas letras horribles en la habitación donde están mis muñecas.



Él: Cierto, ahí van los GI-Joe.



Ella: Mejor dame un beso, es cierto lo que dicen, callado te ves más lindo.



3.



Él: Tu cama se veía más grande.



Ella: Pero si no es la primera vez que la compartimos, ya sabías como era.



Él: Está más pequeña.



Ella: O tú más grande.



Él: No soy yo, es mi corazón.