Ella toma el teléfono y marca. Al otro lado nadie responde.
Ella: Maldito puto. Odio que no me conteste el teléfono, odio que siempre lo use en silencio o que lo lance abajo de la cama para ponerse a dormir.
Marca nuevamente.
Él: Habla el invierno de nuestro descontento.
Ella: Hola.
Él: En este momento no me encuentro, pero puede dejar un mensaje explayándose sobre lo que piensa acerca del concepto de Retombeé.
Ella: Sé que estás ahí, tú no tienes contestadora. Deja de copiar guiones de películas.
Él: Hola.
Ella: ¿Dónde has estado?
Él: Acá.
Ella: Escríbeme un poema.
2.
Ella: Hola, entra.
Él: Cambiaste los muebles de lugar otra vez, eres peor que mi madre.
Ella: No me gustó como habían quedado antes.
Dos gatos se pasean alrededor de un sofá.
Él: ¿Aún no los regalas?
Ella: Idiota, no me voy a deshacer de mis gatos sólo porque a ti no te gustan.
Él: Deberías.
Ella: Mátate.
Él: Mátame.
3.
Él: Cásate conmigo.
Ella: No se vale si me lo pides en la cama tocando mi sexo.
Él sale de la cama.
Él: Casémonos.
Ella: Estás loco. ¿Por qué te quieres casar conmigo?
Él: Porque te verías muy linda con traje de novia. Además me gusta como cocinas.
Ella: Sabes que soy un desastre cocinando.
Él: Entonces no estás interesada.
Ella: Interesada no es una palabra muy romántica, pero sí, me gustaría.
Él: No soy romántico.
Ella: Cuando lo seas, nos casamos.
"No sé qué hacer
yo las pelis de cowboys
y vos leyendo Emily Brontë"
F. Paéz.
1.
Ella: ¿Puedes bajar el volumen de la televisión? Intento leer.
Él: ¿A Coelho? ¿Necesitas silencio para leer a Coelho?
Ella: Lo siento, pero Virgilio aún no me logra excitar.
Él: Pero Coelho...
Ella se levanta, le apaga el televisor, hace volar el libro en medio de la sala y se va.
2.
Él: Hice la cena.
Ella: No tengo hambre, voy a acostarme. Si te vas a quedar, duerme en el sofá, no tengo ganas de compartir espacio en mi cama.
Él: Mejor. Siempre tienes pesadillas y me despiertas.
Ella: No te sorprendas si alguien trata de ahogarte con la almohada en la noche.
Él: Me voy a mi casa, me espera Madame Bovary, quien me trata mucho mejor que tú.
Ella: Madame Bovary no te tiene que aguantar todos los días.
Él: Cierto, pobre Coelho.
3.
Él: Te traje un regalo.
Ella: ¿Qué es?
Él: Un libro.
Ella: Si es de algún romano o griego, lo lanzo por el balcón.
Él: Emily Brontë.
Ella: ¿"Cumbres borrascosas"?
Él: Se lo robé a mi abuela.
Ella: ¿No va en contra de tus principios?
Él: ¿Robar?
Ella: No, novelas que han sido criticadas por la Academia.
Él: Pero a mi abuela le gusta.
Ella: No debiste robársela.
Él: No debí dejarte dormir sola, anoche.
Ella: ¿Acaso Madame Bovary te maltrató?
Él: Menos que tú, por eso te extrañé.
"Yo te entiendo bien,
es como hablarle a la pared
y tú podrías darme fe"
F. Paéz.
1.
Ella: ¿Hoy no vas a jugar fútbol?
Él: No, voy los jueves.
Ella: ¿Hoy no sales con tus amigos?
Él: No, no quiero.
Ella: Deberías ir.
Él: Afuera, malo. En casa, bueno.
Ella: ¿Qué te pasa? ¿No fue una premisa para estar juntos eso de 'me tienes que dejar salir con mis amigos'?
Él: Si no tienes ganas de que esté acá sólo tienes que decirme.
Ella: No es eso y lo sabes. No entiendo tu cambio.
Él: Yo tampoco, pero me gusta acá. Tu sofá es muy cómodo y tu televisor se ve mejor que el mío.
Ella: Si es por eso, llévatelos y ve a tu casa.
Él: Quiero vivir contigo.
2.
Ella: No vas a llenar mi casa con tus libros, te lo advierto. ¿Y todos esos papeles sueltos? ¿Qué son?
Él: Mis poemas.
Ella: Yo pensé que los escribías en un cuaderno.
Él: Sí, pero le arranco las hojas.
Ella: Se te van a perder o el conejo se los comerá.
Él: Cosa mía.
Ella: ¿Qué mierda es esooo?
Él: Mis letras tridimensionales de papel.
Ella: Son gigantes, ¿por qué no las tiraste?
Él: Me demoré tres noches en hacerlas, además es un recuerdo de cuando estudiaba Diseño gráfico.
Ella: Podrías haberles sacado una foto.
Él: Se van a ver bonitas donde están tus muñecas.
Ella: No pensarás poner esas letras horribles en la habitación donde están mis muñecas.
Él: Cierto, ahí van los GI-Joe.
Ella: Mejor dame un beso, es cierto lo que dicen, callado te ves más lindo.
3.
Él: Tu cama se veía más grande.
Ella: Pero si no es la primera vez que la compartimos, ya sabías como era.
Él: Está más pequeña.
Ella: O tú más grande.
Él: No soy yo, es mi corazón.