"-Andá a lo de Pola- dijo la Maga, mirando a la clocharde que se acariciaba con su enamorado debajo del puente-. Fíjate, ahora va a bailar, siempre baila un poco a esta hora.
-Parece un oso.
-Es tan feliz- dijo la Maga juntando una piedrita blanca y mirándola por todos lados.
Horacio le quitó la piedra y la lamió. Tenía gusto a sal y a piedra.
- Es mía- dijo la Maga, queriendo recuperarla.
-Sí, pero mirá qué color tiene cuando está conmigo. Conmigo se ilumina.
- Conmigo está más contenta. Dámela, es mía.
Se miraron. Pola.
- Y bueno- dijo Horacio-. Lo mismo da ahora que cualquier otra vez. Sos tan tonta, muchachita, si supieras lo tranquila que podés dormir.
- Dormir sola, vaya la gracia. Ya ves, no lloro. Podés seguir hablando, no voy a llorar. Soy como ella, mirala bailando, mirá, es como la luna, pesa más que una montaña y baila, tiene tanta roña y baila. Es un ejemplo. Dame la piedrita.
- Tomá. Sabés, es tan difícil decirte: te quiero. Tan difícil, ahora.
- Sí, parecería que a mí me das la copia con papel carbónico.
- Estamos hablando como dos águilas- dijo Horacio.
- Es para reírse- dijo la Maga-. Si querés te la presto un momentito, mientras dure el baile de la clocharde.
- Bueno- dijo Horacio, aceptando la piedra y lamiéndola otra vez-. ¿Por qué hay que hablar de Pola? Está enferma y sola, la voy a ver, hacemos el amor todavía, pero basta, no quiero convertirla en palabras, ni siquiera con vos(...)"
"(...) Oliveira se apoderó de la mano de la Maga y le contó atentamente los dedos. Después colocó la piedra sobre la palma, fue doblando los dedos uno a uno, y encima de todo puso un beso. La Maga vio que había cerrado los ojos y parecía como ausente. 'Comediante', pensó enternecida."
Julio Cortázar.
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